En mis sueños siempre se aparecía una niña
que se me hacía conocida.
Cuando éstos terminaban, la niña se asomaba sólo si lágrimas había.
Ella iba y venía y conmigo jugaba a las escondidas.
A veces me cantaba una canción que antes me sabía.
Una noche me dijo que de mis sueños y ojos se iría.
Esa noche me di cuenta que antes yo era como esa niña.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario